La firma
Durante más de un año decidí empezar un viaje hacia mi interior. Necesitaba entender qué estaba sintiendo, cuidar de mi mente, de mi cuerpo y dar espacio a la espiritualidad que tenía estancada por tantas distracciones superficiales del día a día. No fue un proceso en el que encontrara todas las respuestas; confieso que aún estoy en ese viaje. Pero sí empecé a ver con más claridad qué cosas me hacían bien y cómo quería vivir.
Al cambiar yo, cambió también mi manera de sentirme en algunos lugares y con algunas personas. Había vínculos y formas de pasar el tiempo que habían sido parte de mi vida durante años, pero en los que ya no terminaba de reconocerme. Por eso elegí estar más conmigo misma. Elegí la soledad de forma consciente para poder escucharme y, tras un tiempo de cambios y mucha curiosidad, una pregunta me volvía una y otra vez: ¿Si ya no estoy alineada con las personas del pasado, dónde están mis personas en este mundo?
Pensaba en esas personas que quizá también habían atravesado cambios profundos. Que seguían queriendo disfrutar, salir, aprender, cuidarse y compartir, pero deseaban hacerlo desde otro lugar, más cercano a quienes son hoy. Me preguntaba cómo encontrarlas. Y un día pensé que, en vez de esperar a que aparecieran, podía crear experiencias para atraerlas.
Así empezó a tomar forma este proyecto.
Deseo crear experiencias alrededor de las cosas que hacen que la vida se sienta plena: Mover el cuerpo y cuidarlo. Descansar. Descubrir algo que no sabía. Sentarme a una mesa donde la conversación y la escucha puedan continuar con profundidad y naturalidad. Acercarme a la belleza desde el cuidado y desde esa serenidad que, cuando la sentimos por dentro, también se nota por fuera. Viajar, cambiar de paisajes y volver a esas personas que se sienten como hogar.
Creo que una vida plena no es una vida perfecta. Es una vida a la que le ponemos intención. A la que le ponemos AMOR a las cosas sencillas.
Por eso es importante para mí cómo se prepara cada encuentro: el lugar, la atmósfera, las personas que colaboran, los pequeños detalles que hacen que alguien se sienta bien recibido. Crear todo esto me hace conectar profundamente con mi propósito, la creatividad; imaginar estas experiencias y darles forma me conecta con una parte muy verdadera de mí.
Pero, por encima de todo, quiero que sean oportunidades para encontrarnos. Para hablar con alguien y sentir que podemos ser nosotros mismos. Para descubrir una amistad donde no la esperábamos. Para compartir belleza (la del corazón), bienestar y momentos de conexión con otras personas.
Siento que hay algo inmensamente valioso en acompañarnos, en querer y sentirnos queridos. Esta firma nace de mi deseo de encontrar a mis personas, sí. Y también de abrir la puerta para que otras personas encuentren aquí a las suyas.
— Anayeli Acosta