Una mesa empieza a tomar forma mucho antes de que lleguen las invitadas. Al elegir el lugar, pensar el menú y decidir cómo recibir a quienes van a compartirlo. Cada detalle importa, aunque no todos necesiten hacerse notar.
Después llega lo que no se puede preparar del todo: la conversación. Un tema lleva a otro, alguien cuenta una historia, otra persona se queda un poco más. La comida reúne al grupo; la sobremesa le permite conocerse.
Esa es la idea detrás de La Mesa: crear encuentros donde la hospitalidad se sienta natural y donde sentarse a comer sea también una oportunidad para escucharnos.